Podium Latam participa en programas de afiliación de marketing, lo que significa que recibe comisiones de las compras hechas a través de los links a sitios de los vendedores

Más allá del uniforme: cómo elegir el calzado escolar adecuado y proteger el desarrollo infantil

El regreso a clases no solo implica útiles nuevos y uniformes impecables. Hay un elemento silencioso, pero decisivo, que acompaña a niños y adolescentes durante largas jornadas: el calzado. Elegirlo correctamente no es solo una cuestión estética o económica, sino una decisión que impacta directamente en su desarrollo físico.

“El calzado escolar es una herramienta clave para la salud del pie infantil”, advierte la Dra. Rossy Farro, pediatra y representante de Bata, una firma que ha acompañado por generaciones a las familias peruanas y se ha convertido en parte del día a día escolar en el país. La especialista enfatiza que una mala elección puede afectar no solo la pisada, sino también la postura y, a largo plazo, incluso otras articulaciones.

Lo esencial: cinco claves que marcan la diferencia

Más allá del diseño o el precio, existen criterios fundamentales que los padres deberían priorizar al momento de comprar zapatos escolares. Entre ellos, destaca el ajuste correcto: el zapato no debe apretar, pero tampoco quedar suelto. Un margen de entre 0.5 y 1 cm en la punta permite el movimiento natural del pie y su crecimiento.

A esto se suma la flexibilidad de la suela —que debe doblarse solo en la parte delantera—, la estabilidad del talón para evitar movimientos laterales y materiales transpirables que mantengan el pie seco durante el día. Tecnologías actuales, como plantillas ergonómicas o sistemas de amortiguación, también cumplen un rol clave en reducir el impacto de cada paso.

Un error común: esperar a que el niño se queje

Uno de los principales problemas, según la especialista, es que muchos padres detectan tarde que el calzado no es adecuado. “No siempre el niño expresa incomodidad. A veces se adapta, pero eso no significa que el zapato sea correcto”, explica. Por eso, recomienda revisar el calzado periódicamente: cada 2 o 3 meses en niños pequeños, y al menos cada 4 a 6 meses en edad escolar. El crecimiento del pie es constante y silencioso, por lo que confiar únicamente en la percepción del niño puede ser engañoso.

Heredar zapatos: una práctica que puede jugar en contra

Aunque es una costumbre extendida, especialmente entre hermanos, reutilizar calzado no es recomendable. El motivo es simple: los zapatos se moldean a la pisada de quien los usa. Esto puede traducirse en falta de soporte, alteraciones en la marcha e incluso deformidades a largo plazo. A ello se suma un factor poco considerado: la posible presencia de bacterias u hongos.

Más allá del uniforme: cómo elegir el calzado escolar adecuado y proteger el desarrollo infantil

Mitos que aún persisten

En torno al calzado infantil existen creencias que, lejos de ayudar, pueden perjudicar. Una de las más comunes es que “mientras más ajustado, mejor soporte”, cuando en realidad esto puede generar deformaciones como juanetes o uñas encarnadas.

Otro mito es pensar que los zapatos rígidos “forman” el pie. La evidencia apunta a lo contrario: el pie necesita flexibilidad para desarrollarse correctamente. Incluso caminar descalzo, en entornos seguros, puede ser beneficioso para fortalecer músculos y favorecer la formación natural del arco.

Señales de alerta que no se deben ignorar

El cuerpo suele dar señales cuando algo no está bien. En el caso del calzado, estas pueden ir desde ampollas o enrojecimiento hasta cambios en la forma de caminar, tropiezos frecuentes o resistencia a usar ciertos zapatos. Incluso dolores en rodillas, caderas o espalda pueden estar relacionados con una mala elección. “El pie es la base del cuerpo. Si falla, todo lo demás se ve afectado”, subraya la especialista.

¿Moda o salud? Hoy no es necesario elegir

En un contexto donde el diseño también juega un rol importante, con colecciones inspiradas en personajes o tendencias, la buena noticia es que ya no es necesario sacrificar bienestar por estilo. Hoy el mercado ofrece opciones que integran ambos aspectos, siempre que se respeten criterios básicos: puntera amplia, buen ajuste, suela flexible en la zona correcta y materiales de calidad.

Porque, al final, el verdadero objetivo no es solo que el calzado combine con el uniforme, sino que acompañe —de forma segura y cómoda— cada paso del crecimiento. En ese camino, Bata ha incorporado estas recomendaciones en su propuesta escolar, integrando diseño, tecnología y bienestar para todos los peruanos.