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La puerta de entrada a la Gran Ruta 66

La icónica carretera ameritaba una celebración llena de aventura y adrenalina, esta es una travesía desde el corazón de Chicago al gran rio Misisipi.

Para muchos viajeros recorrer la Ruta 66 en moto es lo más cercano a revivir los road trips de los años 50. Y es que esta legendaria ruta no es solo una carretera: es un viaje en el tiempo. En 2026, la llamada “Mother Road” celebró 100 años de su construcción, y qué mejor manera de rendirle homenaje que recorriendo su tramo original en Illinois sobre una Harley-Davidson.

La “Main Street of America” o la “Mother Road”, es una de las carreteras más legendarias del mundo. Inaugurada en 1926, conectaba el corazón industrial del país con el oeste, simbolizando libertad, aventura y el espíritu del viaje por carretera. A lo largo de sus aproximadamente 3,940 km (2,448 millas), desde Chicago hasta Muelle de Santa Mónica, atraviesa un total de ocho Estados: Illinois, Missouri, Kansas, Oklahoma, Texas, New Mexico, Arizona y California.

La Ruta 66 fue crucial durante la Gran Depresión, cuando miles de familias migraron hacia el oeste en busca de oportunidades, especialmente hacia California. Durante las décadas de 1940 y 1950 se convirtió en un eje vital para el comercio, el turismo y la expansión económica del país. Además, la ruta ayudó a definir la cultura del viaje en carretera en Estados Unidos: moteles, diners, estaciones de servicio y letreros de neón se convirtieron en símbolos de una época dorada.

Aunque fue oficialmente retirada del sistema de carreteras en 1985, hoy vive como una ruta histórica y turística, atrayendo viajeros de todo el mundo que buscan revivir su mística y recorrer un auténtico museo al aire libre de la cultura americana.

El Estado de Illinois es la puerta de entrada o inicio a la Ruta 66, empezando entre los rascacielos en Chicago y terminando en las orillas del rio Misisipi. Entre ambos puntos, se despliega un viaje lleno de historia, cultura, curiosidades y ese espíritu de libertad que solo una moto puede amplificar.

Chicago: el kilómetro cero

Todo road trip serio empieza con una foto en el punto de partida y en este caso, con la icónica placa de “Begin Route 66” en Adams Street en el corazón de Chicago, que fue elegida como el inicio de la vía por su peso industrial y conexión ferroviaria. Aquí, entre rascacielos y arquitectura de vanguardia, se iniciaba la audaz aventura de cruzar el país.

Joliet

Ubicada a solo 65 km de Chicago, Joliet es una de las primeras grandes paradas estratégicas al iniciar la mítica Ruta 66 en dirección oeste. Más que una simple escala de 2 a 4 horas, esta ciudad combina historia, cultura pop y patrimonio industrial, convirtiéndose en una introducción perfecta al espíritu del “Main Street of America”.

La puerta de entrada a la Gran Ruta 66

El gran símbolo de la ciudad es la Old Joliet Prison (1858), una imponente cárcel del siglo XIX de arquitectura gótica que alcanzó fama mundial tras aparecer en la película The Blues Brothers. Su arquitectura robusta y su aire decadente la convierten en una visita fascinante para los amantes de la historia… y del cine. Hoy es posible recorrerla en tours guiados que revelan historias reales de reclusos y rodajes icónicos.

Joliet respira Ruta 66 en cada rincón. El Joliet Area Historical Museum alberga el Route 66 Welcome Center, ideal para contextualizar el viaje antes de seguir carretera. Murales, letreros vintage y coches clásicos evocan la época dorada de los road trips americanos.

Pontiac

Ubicada en el corazón de Illinois, Pontiac es una de las paradas, de 2 a 3 horas, más auténticas y fotogénicas de la Ruta 66. Pequeña en tamaño pero enorme en personalidad, esta ciudad se ha reinventado como un verdadero museo al aire libre, donde cada esquina celebra el legado de la carretera más famosa de Estados Unidos.

El mayor atractivo de Pontiac son sus más de 20 murales dedicados a la Ruta 66, que convierten su centro histórico en una galería urbana vibrante. Destacan el icónico escudo de la Route 66 pintado a gran escala y escenas que rinden homenaje a los viajeros, los diners clásicos y la cultura automovilística. Caminar por sus calles es, literalmente, recorrer la historia ilustrada del road trip americano.

Pontiac también alberga joyas culturales como el Route 66 Association Hall of Fame & Museum, donde se preserva la memoria viva de la carretera, y el Pontiac Oakland Auto Museum, con una destacada colección de autos clásicos que evocan la época dorada de los viajes por carretera.

Edinger’s Filling Station un clásico imprescindible con estética retro, ideal para hamburguesas, sándwiches y ese ambiente Route 66 que completa la experiencia.

Springfield

Springfield es la capital del estado de Illinois y es una de las paradas más relevantes y completas de la Ruta 66 por lo que lo más recomendable es pasar de una o dos noches dado combina historia profunda, íconos del road trip americano y una escena gastronómica que sorprende.

Conocida como la cuna política de Abraham Lincoln, decimo sexto presidente de EE. UU. aca se puede recorrer el Lincoln Home National Historic Site, donde vivió antes de llegar a la presidencia, y visitar el impresionante Abraham Lincoln Presidential Library and Museum, considerado uno de los mejores museos presidenciales de EE. UU. La ruta histórica queda completa con el Lincoln Tomb y el Old State Capitol, donde Lincoln dio algunos de sus discursos más célebres.

El “Corn dog” es uno de los bocados más icónicos de la cultura popular estadounidense y un imprescindible en cualquier recorrido por la Ruta 66. Aunque existen varias teorías sobre su origen, la versión más aceptada sitúa su creación en los años 40 en Springfield, donde Ed Waldmire Jr. popularizó el concepto en el legendario Cozy Dog Drive In. Su idea fue simple pero brillante: insertar una salchicha en un palillo, cubrirla con una masa de maíz y freírla, creando así un alimento práctico, económico y fácil de consumir en movimiento. A lo largo de la Ruta 66, el corn dog representa la esencia del viaje americano: comida rápida, sabrosa y sin pretensiones. Hoy sigue siendo un clásico atemporal que evoca nostalgia, carretera y la alegría de comer algo simple… pero inolvidable.

El “Horseshoe sándwich” es sin duda el más emblemático plato de Springfield y otro verdadero ícono gastronómico de la Ruta 66. Su origen se remonta a 1928 en el histórico Leland Hotel, donde el chef Joe Schweska creó este contundente plato para un cliente habitual que buscaba algo diferente. La receta original consistía en una base de pan tostado, cubierta con carne (tradicionalmente jamón), papas fritas y una generosa capa de salsa de queso caliente. El nombre “horseshoe” (herradura) proviene de la forma en que se disponía la carne sobre el pan, evocando la silueta de una herradura, mientras que la versión más pequeña se conoce como “pony shoe”. Con el tiempo, el plato evolucionó incorporando variaciones con hamburguesa, pollo o incluso versiones vegetarianas, pero siempre manteniendo su esencia: abundante, reconfortante y perfecto para viajeros.

La escala en Springfield también permite disfrutar de la vida nocturna y entretenimiento. El “Route 66 Motorheads Bar, Grill & Museum” es mucho más que un bar: es una de las paradas más icónicas y entretenidas de la Ruta 66 en la capital de Illinois. Aca la cultura automovilística y la nostalgia del road trip se viven en cada detalle siendo un punto de encuentro frecuente para riders (Moteros) y sede de eventos temáticos. Este complejo combina restaurante, bar, museo y espacio de entretenimiento en un solo lugar. Destaca por albergar uno de los escudos de la Ruta 66 más grandes del mundo, además de una impresionante colección de autos clásicos, motocicletas y elementos vintage que transportan directamente a la época dorada de la carretera. El edificio, originalmente una estación de servicio de los años 70 fue transformada en un auténtico santuario “motorhead”, con detalles únicos como grifos de cerveza hechos con piezas de autos y un ambiente completamente temático.

Uno de los tramos más auténticos y evocadores de la Ruta 66 en Illinois se encuentra al sur de Springfield, camino a St. Louis: la histórica Brick Road, cerca de la localidad de Auburn. Este corto pero icónico tramo de aproximadamente 1.4 millas (2.2 km) es una de las últimas secciones originales de la Ruta 66 construidas con ladrillos colocados a mano, ofreciendo una experiencia casi intacta de cómo era viajar en los años 20 y 30. Su origen se remonta a 1921, cuando formaba parte de la antigua Illinois Route 4, precursora directa de la Ruta 66. Más tarde, al crearse oficialmente la carretera en 1926, este segmento se integró al trazado original. Actualmente está inscrita en el National Register of Historic Places, siendo uno de los puntos más fotografiados de la Ruta 66 en Illinois.

Antes de cruzar el río Misisipi rumbo a St. Louis, uno de los “stops” más curiosos y memorables de la Ruta 66 es el famoso Pink Elephant Antique Mall en Livingston. Este llamativo parador es imposible de ignorar: un enorme elefante rosado da la bienvenida a los viajeros, acompañado por una colección ecléctica de esculturas gigantes, desde figuras tipo “muffler man” hasta personajes retro que parecen salidos de otra época. Más que una simple tienda de antigüedades, el lugar funciona como una mezcla de galería, museo y punto fotográfico. En su interior se exhiben objetos vintage y piezas únicas que reflejan el espíritu excéntrico y nostálgico de la Ruta 66, mientras que el exterior es un verdadero parque de esculturas ideal para recorrer con calma.

Rio Misisipi: El gran final

La Great River Road es una de las rutas escénicas más espectaculares de Estados Unidos, siguiendo el curso del majestuoso Río Misisipi a lo largo de varios estados. En su tramo por Illinois, especialmente cerca de la confluencia con la Ruta 66, ofrece paisajes de acantilados, bosques y miradores que contrastan con la clásica experiencia de carretera.

La ciudad de Alton es una de las puertas de entrada a esta ruta. Con su ubicación privilegiada sobre altos acantilados, ofrece vistas panorámicas del río y un interesante pasado histórico. Aquí se encuentra la estatua de Robert Wadlow, el hombre más alto de la historia, además de un encantador riverfront ideal para paseos al atardecer.

A pocos kilómetros al norte, Grafton es un pintoresco pueblo donde el río Illinois se une al Misisipi. Es famoso por su ambiente relajado, sus marinas, terrazas frente al río y actividades al aire libre. Desde aquí también se puede tomar el Grafton Sky Tour, que ofrece vistas espectaculares desde las alturas.

La Great River Road es el complemento perfecto a la Ruta 66: si la “Mother Road” representa la historia del viaje americano, esta ruta escénica ofrece su lado más natural y contemplativo, siguiendo el pulso eterno del Misisipi.

Son 484 kilómetros (301 millas) recorridos y correspondientes al tramo de Illinois de la ruta. Hacerlos en moto y especialmente en una “Harley” lo hicieron mucho más significativo dado que la Ruta 66 y Harley-Davidson nacieron en la misma era dorada del motor estadounidense. La conexión con el camino es sin filtros, sin ventanas, con el sonido del motor de fondo, con el viento marcando la adrenalina y las emociones a flor de piel. El contacto con la carretera es prácticamente directo y siendo cada parada una escena de película.