La relación entre la moda y la relojería de lujo continúa evolucionando, y esta vez fue Audemars Piguet quien apostó por romper los códigos tradicionales de sus diseños con una nueva colaboración junto a Ambush y su directora creativa, Yoon Ahn.
El resultado fue una reinterpretación del icónico Royal Oak Concept Tourbillon, una pieza que se aleja de la estética clásica de la alta relojería para acercarse a una visión mucho más experimental, inspirada en la joyería contemporánea, la cultura streetwear y las formas escultóricas.


Un reloj que mezcla relojería y diseño industrial
La propuesta destaca por una caja desarrollada en titanio y elementos metálicos que evocan cadenas, piercings y accesorios industriales, elementos característicos dentro del lenguaje creativo de Yoon Ahn. Lejos de limitarse a un simple cambio estético, la colaboración buscó transformar el reloj en un objeto visual mucho más conceptual y expresivo.
El diseño mantiene la complejidad técnica característica de Audemars Piguet, incorporando un movimiento tourbillon de alta precisión, pero reinterpretado desde una mirada más cercana al diseño de moda contemporáneo. El contraste entre acabados oscuros, superficies pulidas y detalles metálicos le da a la pieza una apariencia futurista y arquitectónica.



Moda urbana dentro de la alta relojería
Desde hace varios años, Yoon Ahn ha construido una identidad reconocible dentro de la industria gracias a su capacidad para fusionar lujo y cultura urbana. Con Ambush, la diseñadora logró posicionar accesorios inspirados en objetos cotidianos y siluetas industriales dentro de las principales capitales de la moda.
Esta colaboración con Audemars Piguet continúa esa conversación entre streetwear y lujo, demostrando cómo la relojería tradicional también puede dialogar con nuevas generaciones interesadas en piezas más disruptivas y visuales.


Una pieza exclusiva que apunta al coleccionismo contemporáneo
El nuevo modelo fue presentado como una edición limitada, reforzando su carácter exclusivo dentro del mercado de la alta relojería. Más allá de su complejidad mecánica, la pieza también funciona como un objeto de colección donde diseño, moda y arte convergen en un mismo lenguaje.
Con esta colaboración, Audemars Piguet vuelve a confirmar cómo las marcas de lujo continúan acercándose a figuras creativas provenientes de la moda y la cultura pop para reinterpretar sus códigos históricos desde una perspectiva mucho más actual y experimental.


