Podium Latam participa en programas de afiliación de marketing, lo que significa que recibe comisiones de las compras hechas a través de los links a sitios de los vendedores

Kimberly García: el camino después de la gloria

La campeona mundial que aprendió a convertir la presión en calma, las derrotas en impulso y las medallas en inspiración. Con Los Ángeles 2028 en el horizonte, Kimberly García vuelve a mirar la línea de partida con la experiencia de quien ya hizo historia, pero conserva intactas las ganas de aquella niña que comenzó a marchar en Huancayo.

Hay algo que cambia cuando una atleta deja de perseguir únicamente una medalla y empieza a entender todo lo que existe detrás de ella. Kimberly García lo sabe. Después de tres Juegos Olímpicos, títulos mundiales y momentos que ya forman parte de la historia del deporte peruano, hoy mira su carrera desde una perspectiva distinta.

“La atleta y la mujer han cambiado, y van juntas”, cuenta. La primera aprendió disciplina y a no rendirse, incluso cuando el cuerpo decía basta. La segunda aprendió a valorarse más allá de los resultados. “Empecé siendo una niña de Huancayo con un sueño, y hoy soy una mujer que entiende que el deporte me formó, pero son mi familia y mis valores los que me sostienen”.

Su historia olímpica también puede leerse como una evolución personal. En Río 2016 llegó con ilusión y sin demasiado que perder. En Tokio descubrió el peso de la presión. Y en París 2024 comprendió que el proceso también debía disfrutarse. Ahora Los Ángeles 2028 aparece en el horizonte. Será su cuarta participación olímpica y, para Kimberly, una oportunidad de cerrar un ciclo con una versión más madura de sí misma. “Para Los Ángeles llevo experiencia, calma y las ganas de una niña que quiere llegar mejor preparada y sin miedo”.

La medalla que todavía falta

Kimberly ya sabe lo que significa hacer historia. En 2022 consiguió dos medallas de oro en un mismo Campeonato Mundial, en las pruebas de 20 y 35 kilómetros, un logro histórico para el Perú. Pero aquella hazaña no apagó su ambición. La encendió. “Mucha gente piensa que después de lograr algo así ya no quieres más, pero en mí fue al revés. Me dio más hambre”.

Hoy la medalla olímpica tiene un significado especial. No solo porque ocurre cada cuatro años, sino porque es aquella que imaginó desde niña. La diferencia está en cómo la persigue. Antes, reconoce, lo hacía con ansiedad y quería que todo ocurriera rápido. Ahora sabe que llegar a ese objetivo requiere mucho más que entrenar fuerte.

“Es entrenar inteligente, cuidarme más, saber cuándo apretar y cuándo descansar. He aprendido a escuchar más a mi cuerpo, a mi entrenador y a mi equipo”. Su preparación para Los Ángeles incluye trabajo en altura, adaptación al calor y una planificación que abarca entrenamiento, alimentación, descanso y recuperación. Porque detrás de una campeona existe una rutina que pocas veces se ve. “Las personas solo ven el resultado y las medallas, pero esas medallas se ganan en todas esas mañanas donde nadie te ve. Ahí es donde se forma la atleta”.

Kimberly García: el camino después de la gloria

París y la lección de volver

Si existe un momento que todavía pesa, es París 2024. “Fue el momento más duro de mi carrera”. Había llegado convencida de que podía pelear por esa medalla olímpica que tanto había buscado. La preparación había sido buena, el sacrificio enorme, pero el resultado no acompañó. “Sí me cuestioné. Me pregunté qué hice mal, si todavía podía seguir a este nivel, si valía la pena seguir exigiéndome tanto”.

Vinieron semanas de silencio, análisis y lágrimas. También conversaciones con su entrenador y su familia. Hasta que decidió que aquella competencia no podía definir todo lo que era. “Lloré lo que tenía que llorar y dije: esto no termina aquí”. París terminó convirtiéndose en otra forma de aprendizaje. “Una competencia no define lo que eres”, afirma. Y quizá esa sea una de las mayores transformaciones de la atleta: entender que una derrota no borra una carrera. “Las derrotas duelen, pero son las que te hacen volver más fuerte”.

La mujer detrás de la atleta

En la pista, Kimberly es concentración y fuerza. Fuera de ella, disfruta cocinar, maquillarse, cambiar de peinado, compartir con sus amigos y pasar tiempo con su familia. “No están peleadas. En la pista soy fuerza, concentración; fuera soy Kimberly, hija, hermana, amiga”. Esa dualidad también forma parte de su equilibrio. “Puedo ser atleta y también cuidarme y sentirme bonita. Las dos soy yo”.

Y mientras trabaja para alcanzar un nuevo objetivo deportivo, también ha descubierto una responsabilidad que va mucho más allá de las competencias. Después del Mundial de Eugene 2022 comenzaron a llegarle mensajes de niñas y madres que le contaban que, después de verla competir, sus hijas querían practicar marcha atlética. Fue entonces cuando entendió que su historia había dejado de ser únicamente suya.

“Antes yo también buscaba una referente y no había muchas en ese momento. Ahora cada vez que compito pienso en eso”. Desde entonces, cada competencia tiene un significado adicional. “No solo estoy marchando por una medalla. Estoy marchando para que esa niña o niño que me está viendo en su casa diga: ‘si Kimberly pudo, yo también puedo’”. Por eso habla de la necesidad de masificar la marcha atlética y acercarla a más niños. Porque su mayor legado podría no estar en una vitrina.

Kimberly García: el camino después de la gloria

Más allá de las medallas

Cuando imagina dónde quiere estar dentro de diez años, Kimberly no piensa únicamente en títulos. “Me gustaría que no me recuerden solo por las medallas”. Quiere ser recordada como la atleta que rompió límites, como la peruana que demostró que era posible competir y ganar frente a las grandes potencias. Pero, sobre todo, quiere ser recordada por inspirar.

“Si dentro de diez años hay más niñas y niños marchando en el Perú porque me vieron a mí, para mí ese es mi mayor legado, más grande que cualquier oro”. Las medallas, dice, son para ella. La inspiración, en cambio, pertenece a todos. Y quizá por eso Los Ángeles 2028 representa mucho más que una nueva competencia. Es la posibilidad de volver a intentarlo con otra mirada: menos ansiedad, más experiencia y la misma ilusión de aquella niña que alguna vez comenzó a caminar detrás de un sueño.

Una conversación en nhow Lima

La conversación con Kimberly García tuvo lugar en nhow Lima, en Miraflores, un escenario que refleja la propuesta disruptiva y contemporánea de la hotelería en la actualidad. Con 11 salas para eventos, nhow Lima cuenta con espacios versátiles y vanguardistas, diseñados para adaptarse a diferentes formatos, desde reuniones corporativas y encuentros de trabajo hasta experiencias, presentaciones y eventos de mayor escala.

Bajo el concepto “Nuevos mitos, nuevos ritos”, el hotel lleva esta misma mirada a su propuesta MICE, combinando diseño, tecnología, gastronomía y espacios que rompen con los formatos tradicionales ya vistos en el mercado. En este contexto, la entrevista con Kimberly García encontró un escenario que no solo acompaña el encuentro, sino que permite transformar cada evento en una experiencia con identidad propia.