Hay campañas que presentan una colección y otras que buscan construir un universo. Gucci Primavera pertenece a la segunda categoría. La nueva propuesta de la maison italiana funciona como una declaración de intenciones para Demna, quien comienza a imprimir su lenguaje creativo en Gucci después de presentar su primera colección para la casa en Milán.
El concepto parte de una idea sencilla, pero poderosa: la primavera como símbolo de renacimiento y el amor como una fuerza capaz de transformar a las personas. Desde allí, la campaña construye una atmósfera donde moda, deseo y encuentro se cruzan en una narrativa que se siente más cinematográfica que publicitaria.


Kate Moss vuelve a convertir la moda en espectáculo
El rostro central de la campaña es Kate Moss, quien protagoniza un cortometraje dirigido por Johan Renck. En él, la modelo interpreta en playback Wicked Game, en la versión de Chris Isaak, mientras un grupo de desconocidos comienza a encontrarse, formar parejas y dejarse llevar por la música sobre una pista de baile.
La elección de Moss no es casual. Su presencia conecta distintas etapas de la historia de la moda y, al mismo tiempo, aporta ese carácter impredecible que Gucci parece buscar para esta nueva era. Su aparición, además, recupera el vestido negro abierto por la espalda que ya había llamado la atención durante el desfile de Demna, convirtiéndolo nuevamente en uno de los grandes momentos visuales de la campaña.



Un elenco que rompe las etiquetas
Gucci tampoco apuesta por un único perfil para representar su nueva identidad. Junto a Moss aparecen Jin, Shawn Mendes, NINGNING, Tom Brady, Alex Consani, Xiao Zhan, Lee Young Ae, Tarzzan, EsDeeKid y Rico Nasty. La diversidad de personalidades y disciplinas parece responder a una misma intención: mostrar que el nuevo Gucci no pretende hablarle a un solo tipo de consumidor.
La campaña reúne así a figuras provenientes de la música, el deporte, el entretenimiento y la moda, creando una especie de retrato colectivo de la maison. Más que establecer una estética única, Gucci parece interesada en mostrar cuántas identidades diferentes pueden convivir dentro de ella.


Entre el Renacimiento y la contemporaneidad
La segunda parte de la campaña abandona el movimiento del cortometraje para apostar por imágenes de una belleza mucho más contenida. Michal Chelbin fotografía a los protagonistas en retratos íntimos que toman como referencia la composición, las poses y la solemnidad de la pintura clásica.
El resultado establece un diálogo entre pasado y presente. Los personajes contemporáneos aparecen casi como figuras de un cuadro, mientras las prendas de la colección introducen nuevas siluetas, texturas y materiales. Es una manera de acercarse al patrimonio de Gucci sin convertirlo simplemente en nostalgia.


El primer lenguaje de Demna para Gucci
La campaña también funciona como una extensión de la colección presentada por Demna en febrero de 2026. Su primera propuesta para la maison explora prendas ligeras, siluetas cercanas al cuerpo, nuevos tratamientos de materiales y una aproximación más práctica al vestir cotidiano.
En lugar de intentar borrar el legado de Gucci, el diseñador parece interesado en utilizarlo como punto de partida para construir algo diferente. El resultado es una colección que conserva referencias reconocibles de la casa, pero las lleva hacia un territorio más contemporáneo y personal.
Y quizá ahí reside el verdadero significado de Primavera: no se trata de comenzar desde cero, sino de volver a mirar lo conocido con otros ojos.
Gucci entra así en una nueva etapa. Una donde el pasado permanece como raíz, mientras Demna comienza a preguntarse qué puede crecer a partir de ella.


